En Canarias Exterior leo: «La Dirección General de Emigración lanza el concurso Rincón Emigrante Canario, una convocatoria pública dirigida a quienes viven fuera de las Islas, ya sean nacidos en el Archipiélago, descendientes o simpatizantes de Canarias, consta de cuatro modalidades: relato, fotografía, cortometraje y gastronomía». Este concurso es apropiado para presentar el relato que escribí, el cual dediqué a mis bisabuelos y abuelos maternos, también, a hermanos de estos últimos, todos ellos emigraron desde las islas Canarias hacia Cuba. 

Consulto las bases del concurso: «La temática en las diferentes modalidades debe estar relacionada con la emigración canaria.», mi relato cumple ese requisito, continuo: 

―¡Ah caramba! ―exclamo ante lo que leo: «Extensión mínima de 1 página y máximo de 2 páginas tamaño DINA4, a una sola cara». 

No podré presentar mi relato pues abarca 14 páginas. No me siento capaz de poder resumir el apartado en que describo mi entrada a la habitación donde vivió uno de los hermanos de mi abuelo y, ―dentro de una caja― hallo: un cuaderno con relatos breves que tenía escrito en la portada «Un isleño de allá», fotos antiguas, y un librito en cuya carátula se lee «Consejo Superior de Emigración, CARTERA DE IDENTIDAD». Tampoco la parte que titulé «Las islas lejanas» donde narro mi viaje a Madrid por una beca de la Fundación MAPFRE, lo que me facilitó desplazarme a Lanzarote ―terruño de mi abuelo y sus hermanos―, y también ―fugazmente―, a Casillas del Ángel en Fuerteventura donde nació mi abuela; ahí añado al relato supuestos escritos inéditos de mi tío abuelo. 

Podría enviar al concurso uno de los escritos hallados en la habitación deshabitada, el que se titula «Volver a allá» se adapta a las bases que rigen el certamen. En él se aborda el tema de la nostalgia por el suelo natal con más o menos las siguientes palabras: 

« La esperanza de volver a allá se fue desvaneciendo. Consideré múltiples alternativas para una visita pero fui incapaz de vencer los obstáculos: burocráticos, políticos y económicos. 

En mis sueños de ojos abiertos o cerrados percibo olores, rostros y paisajes del pasado, un llamado, fuera de tiempo, al retorno. He oído hablar de la resurrección, si vuelvo a renacer me gustaría fuera allá, pensar en ese suceso me embelesa. 

La situación ha cambiado en Lanzarote, el desarrollo turístico ha transformado la vida de sus habitantes. La isla es visitada por la realeza para descansar, hasta un premio Nobel estableció residencia allá. Anhelo volver pero no puedo, solo me queda pensar en resucitar, de no poder renacer como humano me conformo en volver a allá adquiriendo la forma de un objeto inanimado, no sé si a esto se le puede llamar reencarnar, por ejemplo: convertirme en una pintura de Wilfredo Lam, seguro estaría en lugar con visitantes y dotado de hermosura. Tal vez algún día cuando alguien lea lo que ahora escribo cuelgo de una pared allá». 

Descarto la idea de enviar un fragmento del relato, si no puedo presentarlo en su conjunto esperaré otra ocasión. 

¿Le podrá interesar a alguien que le narre porque no podré presentar mi relato? 




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