Los archipiélagos cubanos y canarios se relacionan desde inicios de la conquista. Ya cuando Colón partió desde san Sebastián de la Gomera muchos canarios se integran en esa aventura que el azar les otorgó el destino cuba, instalándose mayoritariamente en las zonas campesinas dedicándose a diferentes cultivos, fundamentalmente al tabaco y a la caña de azúcar un poco después.

A esta primera emigración se sumaron otras numerosas y frecuentes, algunos venían con sus mujeres y continuaban sus vidas en este país donde se les acogió como connacionales.

En las guerras independentistas muchos de ellos se incorporaron a las luchas revolucionarias alcanzando altos grados militares, de ellos varios generales y para orgullo camagüeyano los restos del Mayor General Manuel Suárez Delgado se encuentran en nuestra ciudad.

En el campo de la literatura, la primera obra literaria escrita en Cuba, “Espejo de Paciencia” su autor fue Silvestre de Balboa Troya y Quesada natural de las Palmas de Gran Canaria y Camagüey fué cuna de la misma.

Con las familias canarias vinieron sus tradiciones influyendo en la formación de nuestra cultura en general, incluso en la cocina.

Aisladamente encontrará un cubano que no coma gofio, el ajiaco y los caldos cubanos son similares a los caldos canarios, muy especialmente al “Caldo Macho” y no puedo omitir la forma en el habla.

Dentro de esta numerosa comunidad canaria, un emigrante gomero del barrio de la Calera en Valle Gran Rey, aún adolecente, se instaló dentro de la actual provincia de Ciego de Ávila donde contrajo matrimonio con una joven cubana y constituyó una familia de 7 hijos. Francisco de los Reyes Gámez, que así era su nombre, canario culto, alfabetizo una zona campesina donde no existían escuelas en esa época, sin interés económico alguno.

De igual manera, dada las buenas relaciones adquiridas en la vecindad, todos los que necesitaban trámites legales le solicitaban ayuda la que prestaba desinteresadamente obteniendo siempre buenos resultados.

Algunos acudían con el interés de otros servicios y que él de acuerdo a sus conocimientos le permitían realizar, como ejemplo puedo citar cubicar maderas “ Pancho Gámez “ que así era conocido, de profunda nobleza, no pudo lograr los objetivos que lo trajeron a cuba, hacer buenos negocios para regresar a su país de origen con un mejoramiento económico.

Sin embargo, no dudaba en extender la mano al necesitado. Así, un vecino accidentado impedido de trabajar para sostener una familia numerosa tuvo que distribuir los hijos y Don Pancho asumió en el seno de su familia la atención de uno de los pequeños por 2 años, momento en que, también por gestión de Pancho, pudo cobrar el seguro del accidente.

Los años transcurridos formaron en él un amor por cuba que no diferenciaba entre Cuba y Canarias.

Su amor por Canarias lo formo también en su familia cubana incluyendo el conocimiento de su cultura y tradiciones.

 

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