Como si la vida fuera una ruleta:

Buscando futuros inciertos, fueron los canarios a otras tierras. Vecinos tengo tinerfeños aquí en Granada. Amables, tranquilos y muy trabajadores. Agachan la cabeza y no la levantan hasta que terminan su jornada.

Emigrar no es viajar, es morir desde el minuto uno, cuando dicen adiós. Todos sabemos qué difícil es despedirse, de quién es tu familia, tus amigos…y más aún, cuando no sabes si podrás volver.

Hoy la ruleta gira en otras latitudes, bendita tierra que ha cambiado emigrantes por salvar inmigrantes y así el mundo conoció Arguineguín.

El hambre, la guerra, la esclavitud y en definitiva la miseria, empujan desde siempre.

África pierde sus pulmones, sus brazos y sus piernas. Europa gana lo mejor del Sur, que a su vez, se desaprovecha, destinando toda esa potencia de juventud prácticamente a mendigar.

Fuerza, juventud, músculo, valor, son lucha por mejorar o simplemente por sobrevivir, como hicieron tantos canarios antes. Personas que no se encuentran así mismos, vagando sin sentido, durante años en este mundo mal organizado, o que incluso desaparecen tristemente en el mar.

Políticos dejen de pensar en países con sus fronteras y recapaciten, somos un único mundo, donde todos podemos vivir.

Por mucho que la NASA informe que hay agua en la Luna o en Marte, de aquí no nos vamos, solo podemos movernos en esta casa que llamamos Mundo, e ir de un lado para otro, pero aquí nos quedamos.

Llamemos a la ONU y pidamos que los países se unan de verdad. A unos les sobra sol, a otros vientos, a otros nieve y a otros fuego en sus volcanes. Compartamos nuestros recursos, que nadie pase frío o calor, en exceso, y que sobretodo repartamos nuestra comida, y que nadie pase hambre.

Sólo así, nadie se irá de su casa, en busca de miserias y de aventuras inciertas, que tantas veces se paga con la vida.

Ojalá cuando alguien viaje, solo busquen paisajes, nuevas amistades o monumentos, y en definitiva conocer culturas y nuevas lenguas, que los viajes no sean una huida y sean solo placer., placer por viajar.

Y recuerdo como la noche se hizo día, con aquellos turistas que llegaron de Gran Canaria, como disfrutamos con ellos, la Alhambra, el Albaicín o la ermita de los Tres Juanes.

Inmejorables embajadores de su tierra, hasta el silbo gomero, entre mojitos, nos enseñaron de madrugada, y entre los barracos de la ermita le silbaban a la luna llena, los pinos como únicos testigos de nuestras risas, se mecían al viento y parecían entender este lenguaje.

Despuntando el sol, apuntábamos aquella receta del mojo picón, y nos aseguraban que los plátanos de su tierra eran los más sabrosos del mundo.

Queridos amigos ¡Cómo recuerdo nuestra promesa en estos días de confinamiento! ¡Este verano nos vemos, en vuestra tierra! Y espero que se haga cierto

Y que podamos respirar ese cálido aire canario, contemplar esas maravillosas playas, de las que me hablaban estos amigos, y las disfrutemos cumpliendo nuestra promesa de visitarlos.

Y ojalá termine la emigración y la cambiemos por turismo, para todos los de aquí y los de allí, y viajemos sólo por placer…placer por viajar.

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